
"Io Sono Nato Libero" es el tercer disco de la híper-excelente
banda italiana BANCO DEL MUTUO
SOCCORSO, y desde ya debo confesar que es mi favorito de
toda la trayectoria de este grupo, amén de mi favorito de
todo el progresivo italiano que conozco hasta el día de hoy.
El entusiasmo que brota y se agita en mi fuero interno cada vez
que escucho este disco se mantiene intacto en su nivel de intensidad
desde aquella mágica ocasión en que lo escuché
por primera vez. Tal como yo lo veo, el repertorio de esta obra
recoge todas las virtudes de BANCO que ya habían quedado
magistralmente expuestas en sus dos discos anteriores, aunque con
una dosis mayor de magnificencia en las ideas melódicas,
inventiva en los arreglos hiperbólicos de las mismas, e intensidad
tanto en las laberínticas interacciones entre los instrumentistas
como en el especial canto del gran DI
GIACOMO. El hecho de que la producción de sonido
esté mejor cuidada también ayuda a crear ese encantamiento
a todos aquellos aficionados progresivos que coincidan conmigo en
esta observación inicial. Tenemos aquí, entonces,
el máximo ejemplo de esa exquisita amalgama de majestuosidad
y extravagancia que conforma el núcleo artístico de
BANCO.
El disco comienza con el monumental 'Canto nomade per un prigioniero
politico', un tema estructurado sobre una dispersión
diversa de motivos que se van sucediendo en una procesión
fastuosa de imponente complejidad – a veces hilados en un continuum
impoluto, otras veces rozándose mutuamente en sorprendentes
juegos de contrastes, los motivos asumen una identidad particular
mientras este rompecabezas musical de más de 15 minutos de
duración se va armando en una posición de constante
desafío para el oyente. Aquí encontramos delicadas
orquestaciones de dobles teclados, alternados solos de guitarra
y sintetizador, parafernalia potente a lo ELP
combinado con jazz-rock, y más adelante, antes de la coda,
un interludio consistente en una serie de duetos de guitarras acústicas
(a veces disonantes, otras veces bucólicas) que se alternan
con pasajes percusivos en una especie de collage inescrutable. Esta
pieza combina la fiera voracidad de un monstruo y el bello misterio
de las sirenas. Después de este "tour-de-force", viene 'Non
mi rompete', una canción de corte folklórico que
trae un oportuno aire de reflexiva serenidad: la base de guitarras
acústicas y la cadencia sutil que adopta DI GIACOMO
en su canto permiten crear un ambiente de intimidad que al final
es ornamentado por un coqueto solo de sintetizador. Con 'La città
sotile' y 'Dopo... niente è più lo stesso'
las cosas regresan al habitual sendero sinfónico de la banda
sin repetir el despliegue de refinado desafío de 'Canto
nomade'. El primero de estos temas mencionados es el más
homogéneamente lírico de los dos, mientras que el
segundo contiene algunos quiebres carnavalescos y adornos barrocos
que añaden una cierta tensión al asunto. Los contrapuntos
armónicos impresionistas del breve epílogo 'Traccia
II' transmiten un aura de majestuosidad tan palpable que parece
como si en vez de cerrar un disco estuviera cerrando las puertas
de un palacio dorado.
Mi reseña ha sido bastante entusiasta, y no es para menos,
pues "Io Sono Nato Libero" es una obra cumbre del progresivo, no
solo italiano, sino también en el ámbito mundial.
BMS es una banda en buena parte enraizada en la sensibilidad
peculiar de su tradición popular y académica, pero
que sabe proyectarse más allá de ésta en un
espectro sonoro que articula la diversidad que late soberbia y compulsivamente
en su propio núcleo musical.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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