
Mientras una llevaban en sus corazones el entusiasmo producido por
los frutos artísticos de su primera obra, los majos de BLS
se volvieron a reunir con la misma polenta, pero también
con más tiempo para componer y manejar más concienzudamente
los arreglos y el proceso de grabación del nuevo material.
La desventaja de perder un poco la frescura del jam que inundaba
el primer disco es compensada con creces por un mayor sentido del
orden y un trabajo generalmente más conciso y preciso en
la elaboración de las melodías, riffs, y cambios de
ritmo o ambiente. Uno de los rasgos peculiares que relucen en "Situation
Dangerous" es la presencia de pasajes auténticamente
fuertes, algunos prácticamente metaleros, con lo cual se
supera el modo más sutil de dejar aflorar la faceta más
energética del trío.
El entusiasmo se manifiesta descarnadamente en el tema de entrada,
frenético hasta decir basta, impulsivo en el sentido mas
zeppeliniano del termino, sazonado con esa neurosis desdoblada crimsoniana
que tantos buenos réditos les dio en los pasajes más
densos del disco debut. ¡Vaya manera de comenzar un disco!
Endless, por su parte, transita por meandros
más etéreos - la manera en que se suceden las líneas
de cello y guitarra eléctrica en los primeros minutos es
ingeniosamente evocadora, mostrando así la excelente química
entre LEVIN
y STEVENS; más adelante tendremos otros pasajes de
corte jazzero, donde se patentiza el tonelaje de distinción
del ensamble instrumental. Crash, tal como parece
sugerir el nombre, es una pieza visceral y sofisticada de rock metálico,
ejecutada con tanto oficio como frenesí: un tema que no toma
prisioneros, solo deja muertos y heridos. Para volver a crear contrastes,
Spiral despliega la vertiente acústica
de BLS, con una guitarra española que brilla en su
elaboración de estilizados arpegios y fraseos, en medio de
un sueño plácido, rebosante de lánguida magia.
También inundado de languidez se muestra Melt,
un numero jazzero con varios vacíos que crean una densidad
sutil e inteligentemente armada. Las cosas se ponen más intensas
con Tragic, donde destaca un emotivo solo de
Stevens en la sección lenta inicial, dejando luego paso a
una sección más densa, construida sobre riffs medio
arábigos, sobre los cuales el mismo STEVENS sigue
desplegando mas solos, contando con el cimiento de una dupla rítmica
que parece hallarse en un trance "extra-mental" para ese
momento; el tema termina con la retoma del motivo inicial. El calor
emocional estalla con la rumba flamenca Tziganne,
un derroche de puro jaleo y alegría: impresionante el modo
en que STEVENS dialoga con el invitado Marcus NANOL,
así como el solo de tambores timbaleros de BOZZIO.
Finalmente, Lost constituye un enérgico
cierre (en una onda similar a GORDIAN
KNOT y los solistas de LEVIN) merced a las exquisitas
texturas de guitarra sintetizada y stick apoyadas sobre un compás
contagiante, en clave funky con toques étnicos, y unos rotundos
solos y riffs de guitarra administrados con solvencia e inteligencia,
sin desbordes innecesarios.
Dependiendo del día, o de lo primero que se me ocurra decir
cuando me lo preguntan, digo que prefiero el primero al segundo,
o viceversa. En realidad, ambos trabajos de BLS guardan un
mismo estándar de prístina calidad tanto en la elaboración
como en la ejecución de la música - cada disco con
sus propias virtudes saltantes propias, pero manteniendo juntos
una unidad estilística bastante coherente.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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