
Cuando EMI presentó a Kate BUSH en 1978, el efecto no se hizo esperar. «Wuthering Heiths», su minidrama inspirado en "Cumbres Borrascosas" de Emily BRONTË, con aquella penetrante voz de niña pequeña y aquellos movimientos de baile, llegó por sorpresa al número uno de las listas británicas. Representaba la culminación de un trabajo meticuloso de EMI, adonde la había llevado David GILMOUR, de PINK FLOYD: decidieron ser pacientes y preparar a la chica, que por entonces contaba 15 años y ya tenía canciones terminadas, incluida una primera versión de «The man with the child in his eyes». BUSH estudió danza y mimo, en particular con Lindsay KEMP, y tocó en pubs. Cuatro años después recogió los frutos de todo aquello con un primer LP que era equilibrado e inteligente. Sin embargo, los conciertos resultaron tan agotadores que renunció a las giras y casi nunca volvió a tocar en vivo; el vídeo se convirtió en su medio de creación. En los años '90 el papel de esta artista nada prolífica fue el de hermana mayor de BJÖRK y Tori AMOS (1).
En varias ocasiones hemos considerado en Manticornio a diferentes artistas que aunque lejos de un sonido naturalmente progresivo, por su inteligencia sonora resultan altamente recomendables. Artistas que son tan buenos (aunque en una línea diferente), que son fácilmente asimilados, apreciados por un público más exigente que el popular. Y es precisamente por esta capacidad de apreciación de nuestro público, que me atrevo a considerar a Kate BUSH, una extraordinaria artista que ha cubierto al menos tres etapas diferentes. La primera resulta bastante pop, sufriendo una transformación desde su disco "Never For Ever", momento clave para escucharla. Después de "Never
", Kate grabó un par de discos especialmente interesantes: "The Dreaming" y "Hounds Of Love", que a pesar de estar forjados por una esencia pop, la experimentación, influencias musicales y los temas bien pensados, los mantienen bastante cerca de estructuras progresivas y por lo tanto, de un sabor extraordinario para nosotros. Después de "Hounds
" el sonido volvió a cambiar, determinándose esta vez en un estilo similar al de Annie HASLAM.
Entonces, reconociendo que no sólo de progresivo vive el hombre, apreciemos la creatividad, melodía y fineza de esta mujer, para incluirla en una colección de música inteligente.
(1) Philip DODD, The Book of Rock.
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