
Al igual que muchas otras bandas del momento, los orígenes
del grupo genovés DELIRIUM
remontan a los tiempos del movimiento beat (en este caso, el grupo
I SAGGITARI). Con éste, su segundo disco, el quinteto
italiano llamó cierta atención de parte del público
y la prensa musical, con su equilibrada mezcla de jazz rock y sensibilidad
mediterránea, en el contexto de las masivas influencias de
JETHRO TULL y (en
menor medida) GENESIS,
recicladas a través del filtro melódico italiano,
inclinado usualmente hacia lo folklórico y lo pastoril. Los
vientos de Martin GRICE son los principales protagonistas
de los temas, encontrando un perfecto complemento en las armonías,
arpegios y cortinas de teclado y el preciso ensamble rítmico;
el empleo exclusivo de guitarra acústica en el departamento
guitarrero garantiza la conservación del talante bucólico.
Las piezas más movidas nos pueden hacer evocar semejanzas
con sus colegas de RRR,
ALUSA FALLAX
y JUMBO hasta cierto
punto, mientras que las piezas más serenas coinciden en buena
medida con el espíritu introspectivo que CELESTE
vierte en sus paisajes sonoros, y PFM
en sus baladas (aunque omitiendo la intensidad de los toques académicos,
en este caso). El resultado final es un repertorio lleno de belleza
cautivante y magia sutil, con un entusiasmo de intenso colorido,
y una evidente fineza en las ejecuciones (en este sentido, se distinguen
del tono áspero que JUMBO prefiere crear).
'Villaggio' da inicio al disco con una esplendorosa combinación
de colores pastoriles y secciones jazzeadas, marcadas por el piano
y ornamentadas por hermosas florituras de flauta y saxo. Algo similar
acontece en 'Gioia, Disordine, Risentimento', aunque aquí
el asunto se enriquece con el manejo de ambientes lúdicos
circenses, incluso rayanos con lo lunático, que le dan un
aire sanamente extravagante al asunto (de modo similar a los momentos
más juguetones de los dos primeros discos de BMS):
su bien armado collage de diversas ideas musicales lo convierte
en uno de mis temas favoritos del disco. 'La Mia Pazzia'
prosigue con el espíritu celebratorio, mientras que 'Sogno'
se desliza por parajes un poco menos exaltados, aunque siempre manteniendo
ese gusto por combinar colores de tono pastoril y cadencias rítmicas
jazzeras. La delicada dulzura de la balada 'Tremori Antichi'
y el romanticismo de 'Dimensione Uomo' les permite funcionar
como sendos oasis de reposo emocional en medio de la exuberancia
presente en el resto del repertorio. 'Culto Disarmonico'
es otro favorito personal del disco, basado en compases intrincados
de corte jazzero sobre los cuales el saxo y el piano dialogan en
un derroche de precisión y pulcritud. Haciendo contraste,
el siguiente tema que cierra el álbum, 'Pensiero per un
Abbandono', navega por recovecos melancólicos a partir
de una melodía envolvente y arrebatadora, casi semejante
a lo que hace PROCOL
HARUM en sus momentos más sublimes: un perfecto cierre
para un disco especialmente hermoso.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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