
Después de que "Nursery Cryme" mostrara a un GENESIS capaz de alcanzar el umbral de su madurez estilística, "Foxtrot" fue el disco donde esta madurez fue debidamente iniciada y consolidada. Lanzado al mercado en el mismo año que otras joyas definitivas del género progresivo ("Close to the Edge" de YES, "Pictures at an Exhibition" y "Trilogy" de ELP, "Focus III" de FOCUS), GENESIS puso su propia piedra angular para su carrera con este excelso catálogo de ideas musicales variadas e intensas. El sonido del grupo se nota definitivamente más afiatado que nunca antes, amén de abarcar una mayor dosis de fuerza; con respecto a la calidad de las composiciones, éstas portan la misma sensibilidad melódica de siempre pero es patente que los arreglos y los despliegues de ingenio han llegado al punto de la casi perfección. Incluso los nuevos miembros se sienten completamente asentados dentro de la orientación global que perfila el estilo del grupo. Phil COLLINS derrocha su versatilidad y buen gusto en la batería, mientras que Steve HACKETT se muestra más suelto en sus fraseos y armonías de guitarra. Incluso su soltura le lleva a ofrecer su primera composición acústica al repertorio de la banda – ‘Horizons’ es una delicada serenata bucólica que refleja la arquetípica finura de HACKETT a la guitarra clásica (aunque esta versión fue grabada con una guitarra acústica de cuerdas de metal porque una guitarra de cuerdas de nylon no estaba disponible en el momento del registro, en fin). Aunque aun hay presentes ciertas ideas que existían cuando Anthony PHILLIPS estaba aun en la banda, se nota que esta alineación renovada tiene un asidero propio.
‘Watcher of the skies’ da inicio al disco con un esplendor alucinado perfectamente plasmado en esas surrealistas capas de mellotron. BANKS se apodera de todo el aire con esas cortinas introductorias que por sí solas conforman un hito dentro del género progresivo. El dinámico triángulo formado por el órgano, el bajo y la batería dan vía libre al desarrollo del motivo central, para que GABRIEL cante la desazón del extraterrestre asombrado ante el aspecto desolado de nuestro planeta, mientras que HACKETT aporta riffs y ornamentos que aumentan el muro instrumental. Tras este tema tan majestuoso, viene una balada con base de piano, ‘Time table’: se trata de una canción con una cadencia muy agradable, casi al estilo de Elton JOHN y Gilbert O’SULLIVAN. Nada especial en comparación con el resto del repertorio, pero con una honestidad suficiente para demostrar el ingenio de BANKS para hilar atractivas ideas melódicas con elementos sencillos al piano. ‘Get ‘em out by Friday’ encuentra a la banda abordando de nuevo la estructura de la mini-epopeya. Con una temática en torno al manejo meramente funcional de los bienes raíces, la letra incluye líneas dialogadas y partes recitadas (es antológico ese noticiero del futuro que anuncia la reducción del tamaño promedio humano como una verdad oficial del Estado, permitiendo así que aumente la especulación de viviendas) mientras que la música desfila por motivos ágiles sobre una base rítmica que se mueve entre el blues-rock y el jazz, claro está, sobre una línea progresiva. Este tema es efectivo más por sus motivos que por su esquema integral, el cual es el menos exitoso en cuanto a conexión interna. Por otro lado, el tema que cierra la primera mitad del álbum, ‘Can-utility and the coastliners’, despliega una armonía interna y magia melódica inapelables. Una espléndida canción basada en los avatares de la arrogancia del rey Canuto, ‘Can-utility’ triunfa sobre ‘Watcher of the skies’ y ‘Get ‘em out by Friday’ a pesar de no ser tan magnificente como aquél ni tan marchoso como éste. Todo funciona a las mil maravillas aquí: las vibraciones de las tres guitarras de 12 cuerdas, los adornos de órgano y guitarra eléctrica, el dramatismo poético del canto de GABRIEL, las cortinas oníricas de mellotron en la sección intermedia (ornamentadas momentáneamente por el oboe), y finalmente, la estilizada explosión melódica que tiene lugar en la sección eléctrica conclusiva, con un GABRIEL que pasa de la mera observación al sarcasmo burlón, mientras que el solo de guitarra y la batería delinean el desarrollo de esta sección hacia su clímax. ¡Qué temazo! – una joya olvidada del mejor catálogo de GENESIS.
La segunda mitad del disco comienza con la breve serenata ‘Horizons’, ya mencionada al inicio de esta reseña. La esencia de esta segunda mitad, y también del disco como un todo, reside en la fastuosa suite ‘Supper’s ready’, la cual ocupa los últimos 22 ½ minutos de "Foxtrot". Esta historia de conflicto entre el bien y el mal, intimista y estrambótica a la vez, halla un reflejo más que idóneo en la sucesión de motivos que tiene lugar a través de las siete secciones, las cuales pasan desde lo pastoral hasta lo épico, pasando por el burlesque y la psicodelia tétrica. El dueto vocal de GABRIEL y COLLINS en ‘Lover’s leap’ funciona muy bien a la hora de introducir suavemente al oyente en los meandros que se irán desplegando mientras transcurre la suite; una mención especial debe ir para el estupendo solo de piano eléctrico que construye con su precisión de siempre Tony BANKS. Pero su mejor solo, sin duda, es el de órgano Hammond en la sección ‘Apocalypse in 9/8’, un viaje mágico de sonidos que se explaya a través de la cadencia marcial marcada firme y consistentemente por HACKETT, RUTHERFORD y COLLINS. Y ya que estamos mencionando a esta Apocalipsis musical, su parte final basada en cortinas de mellotron y órgano es el perfecto paisaje explosivo para el canto de GABRIEL. Otros momentos de antología son la alegría frívola de ‘Willow farm’ y la despedida cautivadora de ‘As sure as eggs is eggs’ (un magnífico reprise de ‘The guaranteed eternal sanctuary man’), donde los colchones de mellotron trazan un andamiaje adecuado para el flotante solo de guitarra que se explaya durante todo el fade-out. Un final alucinante para un disco alucinante - es obvio que "Foxtrot" de GENESIS es un ítem infaltable en cualquier colección mínima de rock progresivo.
–César Inca MENDOZA, para Manticornio.
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