
Richard
PINHAS, estudiante de filosofía y músico francés
nacido en 1951, es uno de los compositores electrónicos,
fundadores del sonido ambiental en la década de los setenta,
más ignorado de la historia de la música contemporánea.
A pesar de esta injusta táctica del destino el señor
PINHAS (y su infame proyecto HELDON) ha sabido encontrar
su bien merecido lugar en la historia de la música electrónica
moderna con trabajos sonoros tan impresionantes, relevantes y vitales
para el desarrollo de este género como "Electronic Guerrilla"
(1970), "Allez Teia" (1972), "Un revees sans consequence"
(1980) y "Agneta Nilsson" (1976).
Personalmente considero a este último como el trabajo más
radical en el catálogo de HELDON. El album comienza
con 'Perspective I' (Perspectiva I) una introducción
saturada de vibraciones análogas provenientes de antiguas
máquinas sintetizadoras estilo Moog que crean una muralla
sonora que sutilmente acaparan la atención del oyente preparándolo
para el viaje a comenzar.
'Perspective II' entra a escena con un "loop"
repetitivo tan delicado y sencillo que no deja de engrandecer la
pieza. Lentamente el mismo se va disipando dentro de una estructura
pseudo-rítmica de notas bajas del sintetizador, también
a manera de "loop".
'Perspective III' o "Baader-Meinhof Blues" es
el punto crucial de la producción y nos muestra el lado político
de Richard Pinhas. Aquí demuestra su acertado talento como
estructurador de melodías utilizando la fusión de
sintetizadores análogos (antigua tecnología moderna)
junto con instrumentos "clásicos" del Rock como
la guitarra eléctrica. Es una pieza agresiva que se interna
en los espacios más oscuros de la creatividad de este compositor.
'Bassong' es una pequeña intermisión construida
con bajo y guitarra eléctrica. Un sencillo pero abstracto
arpegio de guitarra sirven de "canvas" para la melodía
creada con bajos eléctricos grabados en dos canales.
'Perspective IV' es la conclusión de "Agneta
Nilsson". Una pieza vanguardísta que fusiona, como antes
dije, a la electrónica con el Rock de una manera brillante.
Esta pieza, así como el disco en su totalidad, es definitivamente
alimento para nuestros oídos cargado con espontáneos
asaltos de Mellotron , Moogs, guitarras y bajos eléctricos
y batería que proyectan imágenes sonoras de la música
que quizás Karlheinz Stockhausen y John Cage hubiesen hecho
de haber tocado con una banda de Rock.
–Agustín
CRIOLLO.
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