
"Unrest", el segundo disco de HENRY COW, fue grabado y editado en el año 1974, cuando la banda era conformada por la que actualmente se suele considerar su formación clásica: esto es, la que incluye a la exquisita vientista Lindsay COOPER en sus filas, asumiendo las labores de fagot y oboe, amén de algunas intervenciones adicionales en flauta dulce. El resto del personal incluye a los ya asentados Fred FRITH (guitarrista-violinista que también se manda con el xilófono), Chris CUTLER (batería y percusión), John GREAVES (grandioso bajista, también en piano) y Tom HODGKINSON (saxo, clarinete y teclados). En este trabajo el grupo empieza a dar mayor rienda suelta a su faceta más experimental, en comparación con su ya de por sí llamativo disco debut. La banda aprovecha la diversidad instrumental de la que hacen gala para jugar con combinaciones de los varios matices sonoros propios de tan variados artilugios.
Las dos primeras piezas, ‘Bitter storm over Ulm’ y ‘Half asleep, half awake’, se basan en lucidos ejercicios de polifonías y complejos juegos rítmicos, complementando las estructuras del jazz de vanguardia con los recursos atonales propios de la música académica contemporánea; con todo, el grupo se las apaña para mostrar un bien equilibrado sen sentido del orden fácil de reconocer para el oyente. En especial, me impresiona la entrada y conclusión de piano de cola en el segundo de los temas mencionados, una hermosa muestra de secuencia armónica fluida, relajante e hipnótica (cortesía del bajista GREAVES). En esta pieza, HC se acerca a su modo a ciertos parámetros habituales del Canterbury, claro está, desde la óptica de su propia ideología. El tercer tema, ‘Ruins’, establece un puente entre la línea de las dos piezas precedentes y sus inquietudes deconstructivas más explícitas. Éstas salen finalmente a la luz, sin tapujos y mostrando sus fauces, en ‘Linguaphone’ y ‘Upon entering the Hotel Adlon’; de este modo, el ensamble señala el lindero más recurrente en el que habrán de profundizar en su siguiente disco "In Praise of Learning" (el más radical de su currículum vitae). Las atonalidades masivas, el clima de aparente improvisación caótica, el uso de tratamientos técnicos como las cintas entrecortadas o en reversa, abruman de modo insolente al oyente, como queriéndolo provocar o desafiar a que los sigan a través de los enrevesados bosques de la imaginación musical. Los temas en cuestión destilan una inmensa seriedad cerrada en sí misma, y a la vez, un abierto y manifiesto sentido del absurdo, casi surrealista. La destreza, finura y sentido del detalle que se exhiben en todos estos temas no son impedimento para que los músicos también muestren su fuerza y energía en varios pasajes - el bajo destaca en la mezcla, y los redobles de batería del Sr. CUTLER son de otro mundo, y ni qué decir de los ocasionales solos inescrutables de guitarra de FRITH. Y cómo dejar sin mencionar a esos vientos, que a veces se aparean en una comunión sólida, y otras veces disfrutan vivazmente de su mutuo divorcio, alternando pasajes de delicada belleza con quiebres inconmensurables. Tal vez, en bloque, estos temas conformen lo mas emblemático de la esencia musical del grupo (pero es justo que yo reconozca que mi favorito personal de este disco y de toda la carrera de HC es ‘Half awake, half asleep’). Una mención especial va para la sección de cierre de ‘Ruins’, la cual porta una magia sombría casi intolerable, con esa nota sostenida de guitarra que atraviesa los acomodos y reacomodos de los demás instrumentos.
‘Deluge’, el tema de cierre, vuelve a los senderos jazzeros menos turbulentos de los dos primeros números, concluyendo con una deliciosa parodia de cabaret donde GREAVES, mientras toca unos acordes sincopados de piano como fondo para una vedette saliendo al escenario, imposta su voz de una manera burlonamente ceremoniosa. Las dos piezas restantes son sendos interludios de cámara ‘Solemn Music’ y ‘Arcades’, los cuales muestran el lado mas reposado de HC.
En resumen, una inmensa joya de la vertiente RIO es este "Unrest": para muchos, se trata de la obra cumbre de HENRY COW, y yo suscribo esta apreciación.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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