
Tras la aventura conceptual de "Too Old to Rock'n'Roll; Too
Young to Die" [el cual incluía un proyecto de montaje
teatral que, finalmente, nunca se llevó a cabo], JETHRO
TULL decidió continuar con la línea folk-prog
que había hecho marcado acto de presencia en el excelente
disco "Minstrel in the Gallery", el disco precedente al
"Too Old...". "Songs from the Wood" también
marca el ingreso oficial de David
PALMER como miembro activo de la banda (ahora convertida
en sexteto), después de años y años aportando
su fina visión musical a los arreglos orquestales varios
que, en mayor o menor dosis, sazonaban el material tullero previo.
Curiosamente, este disco no incluye arreglos orquestales, pero sí
hay una fuerte presencia sinfónica en su repertorio: esta
fuente sonora es provista por los sintetizadores, los cuales ofrecen
armonías y texturas equivalentes a los ensambles de cuerdas
y maderas.
Tanto el tema homónimo como 'Hunting girl' y 'Velvet
green' contienen algunas de las ideas musicales más complejas
que haya Ian
ANDERSON compuesto jamás - si es posible hablar de
algún tipo de parentesco estilístico entre JT
y GENTLE
GIANT, estas tres piezas que acabo de mencionar sirven como
ejemplos perfectos. En todas ellas se destaca la presencia de juegos
contrapuntísticos y síncopas, así como la fusión
bien armada de vibraciones juglarescas-renacentistas con exquisiteces
rítmicas de corte jazz-rock: esto habla muy bien de la capacidad
del grupo por mantener un atractivo reconocible y revestirlo con
una complejidad tan ingeniosa como genuina. ¡Qué gran
tema de inicio es 'Songs from the wood'! - no es de extrañar
que haya formado parte recurrente de los setlists en vivo por muchos
años, y que, aun en los últimos años, siga
apareciendo alguna que otra vez. Después de este tema, viene
uno más reposado y breve titulado 'Jack-in-the-green',
el cual se basa en lo pastoral de manera más frontal: la
letra, basada en una leyenda de los bosques de Escocia, encuentra
un trasfondo adecuado en el sonido creado por las guitarras acústicas,
mandolina, flauta y órgano de fuelles portátil - el
oyente debe sentir que en verdad le están relatando un cuento.
'Cup of wonder' mantiene básicamente el mismo espíritu,
pero tiene una vibración notablemente más entusiasta,
al igual que el pegadizo 'The whistler' y el colorido 'Ring
out, solstice bells'.
La pieza llamada a ocupar el centro neurálgico de este repertorio
es 'Pibroch (Cap in hand)', un opus que dura más de
8 ½ minutos: aunque EMHO no goza de la misma brillantez artística
que los temas 1, 4 o 6, no me cabe duda que cumple a la perfección
con las ambiciones propuestas en su estructura compositiva. Abierto
y cerrado por texturas siniestras de guitarra eléctrica,
esta pieza contiene una robustez contundente en sus partes cantadas,
las mismas que, a pesar de su tempo lánguido, tienen una
cadencia agresiva rayana casi con lo metálico. El interludio
consta de dos actos: el primero es un motivo festivo ejecutado por
un ensamble de mandolina, laúd, flauta y silbatos, acompañado
por palmas en un sencillo clima festivo; el segundo es mucho más
ceremonioso, consistente en un fastuoso nocturno donde los sintetizadores,
el piano de cola y el órgano Hammond se lucen en sus complementaciones
armónicas, en su excursión conjunta hacia el clímax,
que es cuando se retoma el motivo cantado principal. Tras un tour-de-force
como éste, ¿qué viene mejor que un tema de
cierre que invite al reposo espiritual? Dicho y hecho: la breve
balada 'Fire at midnight' brinda una oportuna brisa de serena
melancolía a nuestras mentes, cancelando así uno de
los discos más exquisitos de toda la historia de JT.
"Songs from the Wood" es, sin duda, una de las gemas más
notables de la historia del rock progresivo.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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