
Éste es el tercer y último disco setentero de JUMBO,
una de las bandas mejor reputadas de la vertiente hard del progresivo
italiano clásico; "Vietato ai Minori di 18" es también
su obra más ambiciosa, y en líneas generales, uno
de los especímenes más brillantes del género
en su país. Al igual que su disco precedente "DNA", éste
se apoya en una confluencia de la sensibilidad folk y el enfoque
aguerrido de base rock-blues, con una amalgama de jams extendidos
y composiciones multicolores que proveen la inconfundible nota progresiva
al sonido grupal. Aunque dicho sonido grupal no resulta tan áspero
como en "DNA", JUMBO logra de alguna manera hacerse más
duro y agresivo. El aumento de energía se debe, en primer
lugar, al reciclaje de la línea estilística del grupo
por vía de la incorporación de una instrumentación
más prolija: sintetizadores y mellotron especialmente –el
genial Franco
BATTIATO aparece un par de veces como invitado tocando el
sintetizador VCS3 –, aparte de una mayor presencia de solos
y fraseos de guitarra eléctrica, y el sixtro, un instrumento
de cuerda de origen renacentista.
Otro factor crucial es que se da una sofisticación más
notoria en las composiciones de este nuevo repertorio. Las ideas
musicales más bombásticas se hallan en los temas 1,
2, 4, 6 y 7: estos cinco temas en cuestión cuentan con diversos
motivos musicales organizados a través de cambios de ritmo
y ambiente, y ese estruendoso emotivismo que es tan común
a JUMBO y otras bandas de onda hard (RRR,
OSANNA, BIGLIETTO
PER L'INFERNO). El canto de Alvaro FELLA es tan ásperamente
sobrecogedor como siempre, pero merced a la amplia dosis de sofisticación
que inunda a la instrumentación, resulta menos absorbente.
Aunque por otro lado,... ¿cómo podría pasarle
desapercibida al oyente la repentina irrupción de FELLA
en los primeros acordes del tema de apertura 'Specchio'?
Ciertamente él es uno de los vocalistas más carismáticos
del prog italiano. Sus compañeros de banda operan efectivamente
como una unidad bien integrada: las partes bien definidas de teclados
a cargo de CONTE, la multi-funcionalidad de GUIDOTTI
(flauta, guitarra acústica, armónica, sixtro), y la
sólida labor del bajista GARGANO, crean un esquema
para la música de JUMBO, proveyendo de esta manera
un espacio para los solos de guitarra de Daniele BIANCHINI
y la batería jazzera de GRANATELLO (recién
incorporado a la banda). Antes mencioné la intervención
ocasional de BATTIATO tocando el sintetizador VCS3: esto
tiene lugar en 'Gil', una pieza basada en aires hindúes,
donde el mellotron y el VCS3 se convierten en alas eléctricas
que pretenden llevar en vuelo a la canción, mientras que
las percusiones exóticas pugnan por mantenerla apegada a
los latidos de la tierra: una pugna bastante productiva en términos
musicales.
El factor de la cohesión estilística que atraviesa
a todo el repertorio de principio a fin hace mucho sentido, dada
la naturaleza conceptual del disco, bastante sórdida, dicho
sea de paso: asuntos como la sexualidad adolescente y la homosexualidad,
la locura, el vicio, el libre pensamiento. Todas estas referencias
a los tabúes más temidos por parte del sistema moral
de la sociedad burguesa llevaron a este disco a ser vetado en las
radioemisoras musicales más importantes de Italia, las mismas
que habían ayudado un año antes a "DNA" a obtener
algo de fama. El hecho es que la idea de que estos tabúes
pugnen por subsistir y perpetuarse a pesar de los intentos del sistema
moral por acallarlos y/o ignorarlos explica la naturaleza predominantemente
sombría de las composiciones y arreglos. Con todo, el tema
de cierre 'No!' exuda un inconfundible aire de irónica
alegría a través de las alucinadas risotadas finales
de FELLA, como si para los marginales tengan en su propia
libertad personal una recompensa por sí misma, un referente
de autodeterminación que no puede al fin y al cabo ser violado
por el sistema - ¿tal vez una ventana de optimismo abierta
para desafiar a los guardianes de la moral?... Como sea, reitero
a modo de conclusión que este disco es el mejor de JUMBO,
además de ser una de las obras más excitantes y excelsas
del prog italiano.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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