
Grabado en el Estudio Marcus Music de Estocolmo, Suecia, en julio
de 1975 por el ingeniero Marcus ÖSTERDAHL y remasterizado
en el Estudio Atlantis también de Estocolmo en agosto de
1992 por Janne HANSSON, los arreglos musicales de KAIPA
(Roine STOLT: guitarras eléctrica y acústica,
voz, ilustración de portada; Hans LUNDIN: órganos
Hammond, Rhodes, piano eléctrico, sintetizadores, voz líder;
Tomas ERIKSSON: bajo, voz é Ingemar BERGMAN:
batería, percusiones, voz) se vieron beneficiados por los
avances tecnológicos y el creciente interés por recobrar
el rock progresivo clásico de los '70.
A finales de 1974 KAIPA continuó ensayando duro para
mejorar su cohesión y técnica musical. Roine STOLT
empezó a contribuir con las tonadas y el grupo entero pulió
algunas de sus largas composiciones (de más de 10 minutos),
lo que les permitió contar con material de buena calidad
para grabar un demo que incluyó 24 temas y del cual 'Skogspromendad',
la incluyeron también en su primer álbum, "Kaipa",
donde desde que inicia LUNDIN demuestra su gran capacidad
interpretativa para sonar un progresivo sinfónico de primera
línea tras la fuerza de los teclados, mientras que STOLT,
ERIKSSON y BERGMAN otorgan elementos que contemplan
el resto de una gran interpretación y equilibrio musical.
Los elementos constructivos son los clásicos y tienen el
agregado de una característica propia, sensitiva, que se
refleja desde un buen trabajo vocal (en su lengua natal) y a través
de los altibajos emocionales que suponen una forma típica
de hacer rock progresivo. De hacer buen rock progresivo, bien equilibrado
en sus armonías y en el uso de vocales, con mucho movimiento,
más melódico que denso, no muy intrincado pero sí
complejo, ocupando un merecido lugar entre los clásicos de
mediados de los setenta, la década dorada de casi todo género
rock, donde el progresivo brilló especialmente.
Con éste KAIPA fue aclamado como uno de los más
representativos grupos escandinavos y no es para menos. El progresivo
sinfónico que aquí se expone es sofisticado, con desarrollos
musicales de gran refinamiento tanto por la escuela que se expone,
como por los elementos propios como el folk en contrapunto con matices
anglosajones. Un disco muy recomendable, sobre todo para coleccionistas
del progresivo clásico.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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