
Éste es el disco que impulsó a KANSAS
por el camino del éxito comercial: en cinco meses ganó un
álbum de oro (500,000 ejemplares vendidos), dos meses después,
platino (un millón de ejemplares), y tres meses después
de esto, doble platino. El mismo tema de apertura, 'Carry On Wayward
Son', se hizo bastante popular en las emisoras radiales, y aun hoy
en día es considerado un clásico progresivo. También
es verdad que hay muchos que toman este tema como símbolo del estilo
AOR, en un sentido peyorativo. Yo no veo por dónde un tema tan
lleno de cambios de ritmo y ambiente, e imaginativos recursos armónicos,
puede ser catalogado bajo las premisas melosas y complacientes del AOR:
se trata simplemente de un tema prog con gancho, que tuvo la suerte
de hacerse popular en el mercado discográfico.
Este disco es mucho más que 'Carry On'... El tema que viene
a continuación, 'The Wall', es una hermosa balada sinfónica
de temática introspectiva, basada en un motivo melódico
de inspiración bachiana. Por su parte, 'Opus Insert' exhibe
una actitud más extrovertida, que nos puede recordar a YES.
Son tres los temas más extensos, y por tanto, los que guardan espacio
para una mayor variedad de ideas musicales. 'Miracles out of Nowhere'
reincide en la onda introspectiva -atención a su interludio, todo
un prodigio en el manejo de contrapuntos melódicos. 'Cheyenne
Anthem' concentra su lírica en el problema de la opresión
y marginación de los americanos nativos: en sus casi siete minutos
de duración se suceden pasajes acústicos, barrocos, un rondó,
y una coda de tono orquestal. Por último, la estupenda suite de
ocho partes 'Magnum Opus', casi íntegramente instrumental,
permite a KANSAS sacar lo mejor de sí con unos increíbles
niveles conjugados de grandilocuencia, extravagancia, energía y
diversidad. Aquí encontramos una perfecta amalgama de psicodelia,
sinfonismo, rock duro, pasajes disonantes, cortinas de órgano y
sintetizadores, una amalgama preparada para reventar el cerebro del oyente
y dejarlo perplejo: cada una de las ocho secciones mantiene su propia
personalidad, pero predomina una visión de conjunto muy bien articulada.
La cuota de temas deliberadamente pegadizos la ponen 'Whats
on My Mind' y 'Questions of My Childhood', en clave de rock
y cajun-country, respectivamente. No son temas particularmente notables,
pero tiene sus atractivos y están bien armados: atención
al lucimiento del violinista en el segundo de estos temas mencionados.
Solo me queda concluir que éste es uno de los discos más
soberbios de KANSAS, que yo en lo particular considero imperdible.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
|