
Con este su segundo disco, KANSAS logra
un nivel de sofisticación y compenetración interna mayor
que en su disco debut homónimo. La producción de sonido
también está mejor lograda, resaltando de manera adecuada
el filo agresivo de las secciones más rockeras, y la suntuosidad
de los momentos más sinfónicos. Como siempre, el violín
de Robbie STEINHARDT asume el protagnismo en cas itodas las veces
en que aparece, y el rol dual de Kerry LIVGREN como guitarrista
y teclista sirve de pivote para la ejecución grupal de las composiciones
(de su autoría, en su mayoría).
El disco se inica con 'Down the Road', un tema de corte rock tejano,
bastante fiel a la línea de LYNYRD SKYNYRD, pero con un
nivel de sofisticación que va más allá de lo usual
en este tipo de canciones: atención a los diálogos sucesivos
entre órgano y violín, y entre las dos gitarras solistas,
que aparecen en las secciones intermedia y final. La orientación
progresiva de la banda surge por primera vez de manera frontal en el tema
homónimo, todo un prodigio de colorido melódico, manejo
de texturas, elegancia sinfónica: tiene una clara herencia del
sentido melódico de un YES
y un GENESIS, pero con
el inconfundible sabor norteamericano que KANSAS siempre ha sabido
insuflare a su material. La suntosidad progresiva continúa en el
tema siguiente, 'Lamplight Symphony', aunque en esta ocasión,
con un tono más fúnebre y melancólico (el tema de
la lírica lo exigía: un diálogo entre un viudo y
el fantasma de su difunta esposa). En el tema de cierre, 'Incomudro',
se concentran el colorido y el tono sombrío de los dos temas anterormente
mencionados. Esta esplendorosa suite de más de 12 minutos de duración,
aborda una reflexión sobre el sentido de la muerte según
el Budismo Zen, con un motivo melódico bastante solemne; por su
parte, en el extenso interludio destaca el pasaje consistente en un rondó
con una melodía arábiga. Tambén incluye un solo de
batería antes de la retoma de la melodía inicial. La coda
que concluye el tema es espectacular, un crescendo épico muy a
lo BEETHOVEN, terminar por redondear la faena de manera espectacular.
Los otros dos temas, aunque no son tan magníficos, también
merecen comentarse. 'Lonely Street' es un blues rock en clave 11
8, en el cual se lucen el dueto de guitarras
y la voz de Steve WALSH. Por su pate, 'The Devil Game' es
una ingeniosa muestra de cómo se puede hacer un tema rockero típicamente
americano, con tonos country y tex-mex, pero con arreglos rítmicos
y quiebres melódicos lo suficientemente intrincados como para que
suene netamente progresivo.
En suma, un gran disco que en su momento sirvió para que KANSAS
empezara a llamar la atención de los medios musicales del momento,
y que también puede resultar revelador para quienes consideran
a este grupo como uno más del montón AOR.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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