
Rubén D'HERS (guitarra, rhodes, violonchelo, percusión,
piano, violín), Raúl MONSALVE (bajo de 4 y
6 cuerdas, roland JP-4, campana) y Hugo MÁRMOL (batería,
percusión), originan KRÉ,
y lanzan su primera producción en CD en el 2002 con en nombre
"Ruido Doméstico". Para realizarlo, invitan a Pablo
GARCÍA (saxofón tenor y soprano), José
Chemi GUTIÉRREZ (rhodes, roland JP-4), y
Ana Rosa RODRÍGUEZ (violonchelo, voz).El álbum
lo produce ejecutivamente Elliot LEVY, la mezcla y masterización
la logran KRÉ con la ayuda de Francisco DOMINGO,
y el álbum es grabado en el Estudio SUR por José
Manuel PINTO. El diseño gráfico y la fotografía
es de Guillermo PALLADINO, y Rubén interviene
en una ilustración interna también. Todos los temas
son compuestos por D'HERS, MONSALVE y MÁRMOL.
Es cierto lo que dice nuestro amigo Elliot de la música
en este disco: que crea atmósferas complejas y oscuras,
las cuales entretejen sonidos comunes al jazz/rock psicodélico
y a la vez progresivo, evocando y fusionando sonidos familiares
de bandas como KING
CRIMSON, SOFT
MACHINE y WEATHER REPORT, pero no hay que predisponerse
ni tratar de imaginarse a lo que suena KRÉ. Rubén,
Raúl y Hugo hicieron de éste, un buen
disco con esencias propias, con sus momentos de jazz latino, con
sus propias alteraciones y sus muy personales intervenciones, miedos,
alteraciones y alegrías, y la idea que obtuvieron, o con
la que realizaron cada tema, es muy concreta y apropiada. La utilización
de instrumentos como el violonchelo, le concede al disco un ambiente
misteriosamente contemporáneo; el tratamiento del saxofón
ocasiona experimentaciones psicodélicas por demás
interesantes (ZAPPA),
los teclados le dan a veces su toque de electrónica espacial,
y la guitarra, bajos, batería y percusiones intervienen con
mucha fuerza donde hay que hacerlo y brindan gran soporte cuando
no les toca brillar. El concepto es prácticamente instrumental,
con una sola participación en voz en el último corte,
en el que se hace parte de la música, como instrumento, casi
imperceptible, sonando sin decir palabras.
En total el álbum dura unos buenos 52'13". El primer
corte es 'Primera cortada', composición de 6'38"
que inicia demostrando un sonido fuerte + la capacidad del trío;
algo particularmente interesante en esta pieza son rupturas en 3
4 tras de un saxofón tenor y
varios cambios de intención musical. Luego viene 'Doro',
6'26" iniciando en un sonido calmo en base a 8 4,
alterados por rupturas bien interesantes en las que destacan sobretodo,
2 Rhodes. El tercer tema es 'Tate quieto', una pieza bien
melódica con fuertes tintes jazz a 4 4.
El cuarto tema es 'Onírica', 3'18" de una música
cachonda, como para estar viajando en tus placeres más profundos,
decorada con rupturas en 3 y 6 4. El
tema central del álbum es 'Ruido doméstico',
una obra experimental en la que unos teclados de uso espacial, entre
tejen atmósferas misteriosas junto a un violonchelo medio
oscuro. 'Ilvico' se desarrolla en 4'08" de ambiente
jazz también, con especial cuidado en el desarrollo de la
obra bajo varios cambios de intención. 'Sigiloso'
advierte en 4'48" de tendencias jazz de nuevo, pero junto a
una guitarra "Frippiana" y la permanencia de un saxofón
que se niega a ceder espacio a otros sonidos. Casi para terminar
llega 'Champignón', pieza en 4'37" alegres
intervenciones de tipo acústico de un sonido campirano, fracturado
por intervenciones desquiciantemente estéticas a 6 y 4 4.
El momento cumbre me llega con el tema final, 'Ornamento'
en el que un inicio calmo advierten 10'41" de paz, pero que
sin advertencia alguna cambia a 6 4
casi zehul, donde el violonchelo y una hermosa voz se mezclan en
atmósferas siniestras, algo oscuras, y se van desarrollando
con momentos rítmicos unos, y misteriosos otros, alternando
también con un saxofón que te hace levitar la mente.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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