
El segundo disco de MARILLION significó el inicio de su etapa de madurez estilística,
endureciendo su sonido, trabajando mejor los contrastes y cambios
de ritmo, y mejorando el ensamble rítmico. La entrada del
experto baterista Ian MOSLEY en reemplazo de Mick POINTER sirvió para afianzar eficazmente el soporte rítmico
de los temas, permitiendo al bajista Pete TREWAVAS soltarse
un poco más. El lucimiento constante de Steve ROTHERY en sus solos emotivos y riffs efectivos, y el trabajo de Mark
KELLY con sus texturas y solos complementarios en su arsenal
de teclados aparecen más fluidos. FISH sigue desgranando su ronquera escocesa para sus exaltaciones patéticas,
murmullos sarcásticos y susurros intimistas; por otra parte,
sus letras alcanzan unos picos poéticos superiores a las
de su LP anterior "Script for a Jester’s Tear",
pero siguen repartiéndose entre temas de corte personal y
otros de corte más social. Tal vez tenga un sentido de unidad
menos compacto que el disco anteriormente mencionado, pero definitivamente
se nota que el grupo está mejor compenetrado en el aspecto
interpretativo.
El tema de entrada, Assassing, desarrolla una exuberante
línea melódica arabesca, tratada en una combinación
de exotismo y rock vanguardista, muy a lo Peter
GABRIEL "4". La lírica aborda el tema de
la corrupción y las intrigas laborales en las empresas de
alto nivel. La temática social continúa en Punch
& Judy, esta vez en torno al divorcio y con una intención
satírica: es la canción más corta del álbum,
y con su tonada pegadiza se nota que estaba pensada directamente
como single, con la peculiaridad de estar construida sobre un compás
poco común de 7 8. Con los dos
siguientes temas, FISH deja de mirar por la ventana y vuelve
sus ojos hacia el espejo de su corazón, para explorar los
sinsabores de la inestabilidad amorosa, específicamente testimoniando
la suya propia. La balada Jigsaw es un conmovedor e ingenioso
retrato de la desazón de la ruptura: a diferencia de la emblemática
balada que daba título a su LP debut, en ésta no tenemos
una explosión visceral de dolor, sino un lamento más
medido en el que las palabras son escogidas con una finísima
visión poética. Emerald Lies, por su parte,
vuelve a una actitud fieramente rockera, como fondo para un relato
de celos desmedidos que llevan a la paranoia, el insulto, y la humillación
- atención a la implacable guitarra de ROTHERY y los
diestros redobles de MOSLEY.
Los dos siguientes temas versan también sobre cuestiones
amorosas, pero ya no centrados en su desazón inherente, sino
en el uso del amor como instrumento. She Chameleon retrata
un evento de carácter puramente sexual: un encuentro con
una mujer de paso (¿una groupie?, ¿una
meretriz?), que en cierto sentido tiene algo de especial, pues el
cantante hubiera querido que no se hubiese tratado solamente de
un romance de una sola noche. El órgano de fuelles establece
la base para el desarrollo melódico del tema, con un hermoso
y preciso solo de Mini Moog incluido. El amor como instrumento de
venganza es el núcleo temático de Incubus,
uno de los favoritos absolutos de los fans de MARILLION.
A lo largo de sus casi 8 minutos y medio de duración, tenemos
una primera sección pesada aunque no muy veloz, con un interludio
centrado sobre arpegios genesianos de guitarra acústica;
la segunda sección está escrita en clave de balada
sinfónica, que comienza con un susurro lamentoso sobre piano
y bajo, luego un interludio instrumental en clave de vals (¡uno
de los solos más hermosos de ROTHERY!), y luego el
canto furioso de FISH para la parte final, elegante, estruendosamente
épica.
El tema de cierre y que da título al disco regresa a la
temática social, dándole un final redondo. El desempleo,
las tensiones interraciales, las manifestaciones obreras, y los
abusos policiales son retratados de forma casi dantesca por FISH para dar cuenta del mundo tan demente en que vive la sociedad urbana
occidental, sobre una secuencia bien hilada de ideas musicales bastante
atractivas. La urbe se va hundiendo en sus propias "guerras
internas", al compás de la marcha militar con que concluye
la canción. Es casi unánimemente reconocido por la
mayoría de fans y comentaristas que los últimos tres
temas del "Fugazi" (el lado B del vinilo) conforman parte
del mejor material de toda la historia de la banda. Resumiendo,
"Fugazi" es un buen anticipo de lo que después
habría de venir en su glorioso concept-disc "Misplaced
Childhood" un año después.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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