
Lo confieso: fui “fanrillion” de hueso colorado. Y tanto disfruté —como lo sigo haciendo hasta "Afraid of Sunlight"— de la extraordinaria propuesta musical de MARILLION, que seguí teniendo fe de ellos cada nueva producción, incluso luego de sentirme seriamente defraudado con el espantoso "Anoraknophobia". “No vuelvo a comprar un disco de ellos”, me dije convencido, sin embargo me hice de "Marbles", luego de "Somewhere Else" y ahora de "Happiness is the Road" (álbum doble que se presenta en dos volúmenes: "essence" el primero y "the hard shoulder" el segundo), como esperando —y deseando desde el fondo de mi corazón— reencontrar al grupo que en algunos años me brindó más que momentos gratos, gratísimos. ¿Y qué he encontrado? Me he encontrado con una banda que ha sabido venderse desde diferentes perspectivas moda, regresando a fin de cuentas a su esencia post-FISH, honrosa etapa que portaron con orgullo desde el álbum "Seasons End". Mark KELLY, Ian MOSLEY, Steve ROTHERY y Pete TREWAVAS se dejaron seducir por Steve HOGARTH, carismático líder que ha sabido darle a sus fanáticos un grupo que lo sigue y sigue haciendo música que suena siempre igual, sin progresar.
Para decirlo de otra forma, "Happiness is the Road" «la felicidad es la carretera» es un álbum (el 15 en la historia de MARILLION) cuyo estilo musical se ciñe fuertemente a los estilos que la banda consiguió en los primeros cuatro álbumes de la etapa HOGARTH y que luego de tropezar continuaron desde su álbum 13, "Marbles". Es un álbum doble (o dos álbumes sencillos) que lo mismo habría dado que se hiciera en uno solo y aún así sería tan bueno como lo es, sin perder la calidad que consiguieron pues sus temas son estables en estilo, y lo único que pasa con los dos volúmenes es que hay más tiempo pa'escuchar, o saborear un bocadillo preparado siempre de la misma forma y que por eso lo disfrute uno. "Happiness is the Road" es una hamburguesa de McDonalds, una pizza de Domino's, un sándwich de SubWay… una receta sumamente comercial, capaz de darle gusto al grueso de la gente. Sin embargo, siendo la música una de las bellas artes más hermosas —para mí—, y amando el rock progresivo como lo amo, prefiero degustar gourmet. Tache para el álbum 15 de MARILLION, y a ver si ya me armo de valor pa'no comprar más discos de ellos.
Apreciación personal del álbum, 6/10 (sólo para fans de hueso colorado).
–Alfredo TAPIA-CARRETO. Opinión personal.
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