
1972: Richard BRANSON, un empresario hippie de ideas abiertas,
algo de dinero y mucho entusiasmo, conoce a un tal Mike
OLDFIELD, guitarrista y compositor de apenas 19 años. Por
recomendación de su amigo Tom NEWMAN, BRANSON le
da a Mike la oportunidad de grabar algo en su flamante estudio
recién inaugurado. La única condición: disponía
de una semana, el único tiempo libre antes que algún artista
"importante" lo utilizara. Y así fue que, en solo siete
dias, Mike grabó la primera parte de lo que sería
su obra maestra: "Tubular Bells" (TB)
Años después, siendo ya rico y famoso, Mike expresó
varias veces su deseo de volver a grabar TB algún día, pues
había cosas que de la grabación original le molestaban:
la mala calidad del audio, algunos instrumentos desafinados, el ajuste
imperfecto de las pistas de los diferentes instrumentos. Este deseo fue
uno de los pretextos para que Mike hiciera Tubular Bells II (en
1992) y Tubular Bells III (en 1998), pues su contrato original con Virgin
le impedían volver a grabar la versión original hasta que
se cumplieran 25 años de la publicación del álbum.
2003: Con motivo del 30 aniversario de TB y con el contrato con Virgin
finiquitado, Mike puede cumplir ese sueño largamente acariciado:
volver a grabar TB "tal y como fue concebido", limpiarlo de errores y
actualizar su sonido
"Tubular Bells" es uno de mis discos favoritos de todos los
tiempos y, sinceramente, tenía miedo de escuchar la nueva versión.
Afortunadamente, mis temores fueron en vano, pues OLDFIELD mostró
un profundo respeto a su obra. La calidad del sonido es, por supuesto,
lo que se podría esperar: sonido puro, dinámico y "moderno",
con una espacialidad que no tiene ninguna otra versión.
"Tubular Bells 2003" suena más relajado, las transiciones
entre tema y tema son más suaves; a pesar que se trata de casi
exactamente la misma obra, la música es más accesible; la
distorsión de las guitarras eléctricas ya no es tan áspera,
y en algunas partes de plano las reemplaza con una guitarra clásica.
En mi opinión personal esta es, con mucho, la mejor versión
de TB, pero hay un par de cosas que me disgustaron: primero, el maestro
de ceremonias al final de la primera parte, personificado en esta ocasión
por John CLEESE (el comediante británico, famoso por Monty
Python), que a mi gusto se esforzó demasiado y terminó sonando
caricaturesco en exceso; y segundo, la adición de una vocalista
femenina (Sally, la hermana de Mike) a la parte del cavernícola,
que originalmente fue "gruñida" sólo por Mike.
Si, es cierto que Mike toca la guitarra con menos violencia, y
ligeramente más rápido (la primera parte es como 10 segundos
más corta, la segunda parte un poco menos), pero la maestría
en su ejecución se conserva intacta. Si, es cierto que la frescura
y agresividad del original se pierden, pero ¡bueno! 30 años
no pasan en balde, y el traumatizado, rebelde y rabioso jovencito que
hizo "Tubular Bells" se ha convertido en un maduro señor
que sobrevivió a largas terapias psicológicas y muchos excesos
alcohólicos, que casi no escucha música, y que adora sacar
a pasear a su perro en largas caminatas por el campo.
Otros detalles que pueden decepcionar a algunos fans: el órgano
de caña y tubos (reed and pipe organ) ahora suena como un
sintetizador barato; el final de la primera parte, (conocida popularmente
como "The Bell") termina con una batería, siendo
que en el original la batería brilla por su ausencia, y el primer
campanazo de las famosas campanas tubulares ya no es tan impresionante
(recordarán que en la versión de 1973 Mike las golpeó
con un martillo).
En conclusión, creo que esta versión agradará más
a los fans de OLDFIELD que cualquier otra de la larga serie de
secuelas que ha sacado, pues en realidad no se trata de una versión
más, sino es LA versión original, pero actualizada. También,
espero sinceramente que con este trabajo Mike finalmente exorcise
sus demonios tubulares, que nos deje descansar de tantas versiones de
TB y se ponga a hacer más y diferente buena música, al estilo
de "Amarok" o, de perdido, como "The
Songs of Distant Earth".
–Martín
HERNÁNDEZ.
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