
Tengo que decir que PORCUPINE TREE
(PT), así como ha ganado muchos fans, ha tenido muchos
detractores en los últimos tiempos por alejarse del sonido al que
nos acostumbró en sus primeras grabaciones, es más, yo mismo
me rehusé a prestarle mucha atención a discos como "Stupid
Dream" o "Lightbulb Sun". Sin embargo antes de hablarles
de este disco me gustaría tomar las palabras de Steven WILSON
que me hicieron reflexionar y cambiar la manera en que estaba viendo el
progresivo.
Progresivo significa buscar nuevas ideas o caminos para la música.
Hay muchas bandas regresivas que intentan recrear la música de
los setenta. GENESIS,
YES o EL&P
despertaron mi interés y me llevaron a escuchar a gente que hacia
cosas más interesantes, como TANGERINE
DREAM, ROXY MUSIC,
ENO, BOWIE
Nosotros miramos adelante, no atrás.
Ahora si pasemos a lo que nos interesa, "In Absentia" es el
trabajo de esta banda inglesa publicado a finales de 2002 en el continente
americano y a principios de 2003 en el europeo y que sale bajo la etiqueta
multinacional Atlantic. Tengo que reconocer que no es un álbum
fácil de digerir a la primera, PT ha evolucionado mucho
y se han reinventado a ellos mismos creando un sonido que ya los identifica
como únicos dentro del género. El álbum abre con
riffs de guitarra bastante metálicos que aparecerán prácticamente
en todo el disco, pero los pasajes acústicos y llenos de melancolía
a los que nos tiene acostumbrados WILSON equilibran perfectamente
lo pesado, y que decir de las texturas y atmósferas creadas por
Richard BARBIERI con sus efectos, teclados y mellotron, no dejan
espacios abiertos ni oportunidad a la mente de pedir más, aunque
hay que tener en cuenta que este músico no es de la escuela clásica
sinfónica, su trabajo se basa más bien en la creación
de matices, ambientes y espacios sobre los cuales se desenvuelven el resto
de los instrumentos. Colin EDWIN que ya se convirtió en
otro pilar de la agrupación, tiene una participación bastante
notable y en muchas partes protagonista en el bajo y el nuevo baterista,
Gavin HARRISON, aclara él porque fue elegido como nuevo
integrante, realizando un trabajo excelente, con rupturas en batería
que desconciertan y hacen más interesante toda la música.
El disco cierra con una pieza basada en piano y orquestaciones que estremecen,
el final perfecto para un gran disco. Referencias a que si suenan a este
u otro grupo ya no hay, los PT tienen un sonido marca propia combinación
de todas sus influencias, pero que son tantas y a tanto suena el grupo
que vuelvo a repetir, solo suenan a PORCUPINE TREE, y en este disco,
ya alejados un tanto de la electrónica espacial, pasean desde el
pop psicodélico, el alternativo, el nuevo metal a la CRIMSON
y TOOL, psicodelia floydiana, ambient, en fin una cantidad
impresionante de sonidos. Quizá a la primera escuchada pienses
que no es más que un disco común y corriente de rock alternativo
con tintes psicodélicos, pero la verdad una vez que lo escuchas
detenidamente y comienzas a extraer lo que estos músicos quieren
mostrar te das cuenta de la complejidad del material.
La lírica del disco, por lo menos en su primera mitad, trata temas
sobre personalidades psicopáticas o directamente de asesinos en
serie, la otra mitad es bastante obscura acoplándose perfectamente
dentro del concepto, por lo que podríamos decir que es un álbum
semiconceptual.
Para concluir puedo decir que por lo menos en lo personal y viendo el
progresivo como una música que evoluciona, considero este un gran
disco, si no el mejor de la banda, si de lo más complejo, interesante
y diferente que se ha hecho últimamente. Un disco muy recomendable
y que debes escuchar con mucha atención para no perder un solo
detalle.
–Alejandro
VIVAS.
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