
"Broken Barricades" es el quinto disco de estudio de PROCOL
HARUM, siendo así que ocupa un lugar particularmente
emblemático dentro de su carrera discográfica en la
etapa post-Matthew FISHER (organista del grupo para sus tres
primeros discos). Para empezar, el ahora cuarteto de músicos
logra afianzar su capacidad de integración replanteada desde
su disco anterior "Home", logrando armar una combinación
entre la onda predominantemente rockera del disco antes mencionado
y la línea art-rock que había caracterizado a los
tres trabajos precedentes. Esto se traduce en una convivencia equilibrada
entre los pesados riffs y enérgicos solos de guitarra a cargo
del hendrixiano Robin TROWER (que ocupan un rol más
prominente que nunca antes en PH) y las preocupaciones esteticistas
del pianista Gary BROOKER, quien, además, se encarga
de los ocasionales arreglos orquestales que entran a tallar en ciertos
pasajes del disco. El bajista/organista Chris COPPING amplía
el espectro sonoro del grupo con la incorporación del sintetizador
ARP en algunas piezas (como p.e., la homónima). Como siempre,
la labor del baterista B. J. WILSON es sólida y precisa:
se trata, en verdad, de un percusionista bastante pulcro. Por último,
se trata del último disco con TROWER en la banda en
la etapa 1967-78 de PH, por lo que es justo precisar que
desde este momento la faceta rockera del grupo no será tan
refulgente como ahora.
El riff que da inicio a Simple sister tiene
la fuerza y gancho suficientes como para atrapar al oyente desde
una primera intención: a pesar de tratarse de una composición
de BROOKER, se nota que TROWER ya se ha erigido como
un foco musical importante dentro de la banda. El solo de guitarra
que suena en el intermedio es explosivo y efectivo, así como
la secuencia de arpegios de piano que viene después: los
arreglos de cuerdas y metales que emergen al final permiten darle
un peculiar toque de elegancia épica a este despliegue sonoro
rockero. Luego viene el tema homónimo, el cual conforma una
exquisita muestra de la faceta más estilizada y clasicista
de PH. El diálogo barroco entre el piano y el sintetizador
sobre un compás de 6/8 es manejado con suma excelsitud: atención
especial para el último minuto, donde WILSON da rienda
suelta a varios redobles ad-lib con precisión y buen gusto.
La línea sinfónica será después continuada
en Luskus delph, con la elegancia acostumbrada
en estas situaciones – hay un interesante contraste entre la
evocación romántica de los arreglos orquestales y
las perturbadoras alusiones eróticas vertidas en la letra.
Por su parte, la vena pletóricamente rockera se prolonga
en Memorial Drive, Poor Mohammed
y Power failure. El segundo de los temas recién
mencionados incluye el debut de la guitarra pedal steel dentro del
bagaje instrumental de PH, mientras que el último
coquetea con el RnB, e incluye una pegadiza sección
percusiva en el intermedio. Tal vez sea Song for a Dreamer
la canción más peculiar del disco: se trata de una
composición de BROOKER en memoria de su ídolo
Jimi HENDRIX, quien por entonces no llevaba mucho tiempo
de fallecido. La guitarra asume el protagonismo total, creando constantes
tensiones psicodélicas con sus fraseos y adornos, como creando
un puente entre "Electric Lady Land" y "Ummagumma":
mientras tanto, WILSON sostiene un compás lánguido
hipnótico, muy acorde con el tenor elegíaco del tema.
Playmate of the mouth es otra canción
con un alto contenido erótico en las letras: el tono bluesero
se acomoda muy bien a ello... y una vez más, hay que mencionar
la eficaz labor de TROWER en los fraseos de su guitarra.
Solo me queda concluir que este trabajo es uno de los más
saltantes y consistentes dentro de la discografía de PROCOL
HARUM, y como tal, me parece adecuado considerarlo como un ítem
recomendable para cualquier colección progresiva.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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