
Cuando Maciek MELLER, Radek SCHOLL, y Rafal JERMAKOW
empezaron a hacer música, sonaban un estilo tradicionalmente comercial
y no muy satisfactorio para ellos, en un grupo que se reconocía
bajo el nombre de DEEP RIVER. No fue sino hasta la llegada de Ewa
SMARZYÑSKA que empezaron a cambiar, pues Ewa se encargó
de las composiciones y éstas se enfocaban hacia pasajes instrumentales
largos y sus líricos demandaban una voz particular que los interpretara.
Fue así como al grupo se integró la vocalista Emila DERKOWSKA,
quien con una voz profunda y clara terminó de definir el nuevo
rumbo de la banda y dirigirlo hacia un rock progresivo contagiado por
lo más selecto de CAMEL,
GENESIS, RENAISSANCE,
PINK FLOYD y lo temprano
de KING CRIMSON principalmente.
La nueva agrupación tomó su nuevo nombre de una referencia
que obtuvieran de un escrito de Cyprian Kamil NORWID, probablemente
el más intrincado de los poetas románticos en Polonia, y
así nació QUIDAM, un grupo
fino y muy bien complementado que en 1996 lanzara su disco epónimo,
mismo que recibiría el nombramiento de "revelación
del año".
"Quidam" es el primero de tres discos de estudio de este grupo
hasta 2002. Contiene nueve cortes que por lo general fluctúan entre
los 7 y los 14 minutos, y que varían su intención entre
pasajes sinfónicos y algunos momentos de cadencia 4 4.
Para construirlo no fue suficiente con los seis integrantes que hacían
a QUIDAM, fue necesario invitar a tres más para que apoyaran
las impresionantes composiciones de Ewa: un oboe en Sanktuarium
y en Warkocze interpretado por Monika MARGIELEWSKA, coros extra
para Gteboka Rzeka con la voz de Kamila KAMIÑSKA y un solo
de guitarra en Chocbym
a cargo de Mirek GIL.
El resultado fue bellísimo. Fue poderoso, cadente, melódico,
avasallador, delicioso y de una calidad sin precedentes. "Quidam"
fue uno de los mejores lanzamientos de la recuperación al progresivo
de la década de los '90 no sólo en Polonia, sino en Europa,
estoy seguro, y para el resto del mundo también. Sus pasajes sinfónicos,
sus momentos acústicos, la presencia inevitable y armónica
de todos sus instrumentos, que comparten sin competir, que permiten sobresalir
y apoyan y soportan, fue lo que impulsó esta producción
a ser una de las mejores de 1996.
Por su perfección, su significado y su gran alcance, "Quidam"
se convirtió en uno de mis 100 discos favoritos y ya en un clásico
indispensable en cualquier colección de buen prog. –Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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