
Patrick AUDOUIN (gran piano, Fender Rhodes, sintetizadores, espineta, guitarra acústica), Patrick DROGUET (guitarras acústica y eléctrica, triángulo), Michel MUNOZ (batería, cimbales, crótalos), Gérard DUCHEMANN (voz principal, sintetizadores, espineta, ensamble de cuerdas) y Jacquy THOMAS (bajo, ensamble de cuerdas, pandero, vocales) grabaron en diciembre de 1977 un álbum estupendo, testimonio único de lo que RIPAILLE podría haber sido de gozar de una mejor fortuna: "La Vieille que l'on Brûla" ("la vieja que fue quemada"), un disco que sin ser propiamente un álbum conceptual, sí contempla un escenario sostenido por una historia; en este caso se trata de una historia alrededor del alquimista Nicolas FLAMEL, donde RIPAILLE desarrolla un rock progresivo sinfónico melódico teatral (esencia musical característica del progresivo francés de la década de los '70), en temas que sugieren infortunios por demás sabidos sobre supuestas brujas que fueron quemadas en nombre de la Iglesia Católica.
La compenetración que RIPAILLE obtuvo cuando hubo de formarse como grupo no pudo ser más afortunada. Todos nacieron en los '50, descubrieron la música rock en los '60 y admiraban y deseaban imitar las cualidades de los mismos ídolos musicales. Tras haber aprendido las rudimentarias bases rítmicas del rocanrrol, cada uno practicó en distintas bandas adquiriendo un propio estilo, conociéndose después en 1976 para grabar un álbum póstumo que contempló una mezcla de sonidos populares y formales, mejor conocida por nosotros como rock progresivo, interpretado aquí desde un sentir melódico y evocador. La continuidad, o mejor dicho la consecución de los temas, es adecuada hasta en sus títulos ('Hijo de la luna', 'El jardín de los placeres', 'No hay nada más', 'Jardín endiablado', 'La viuda de Nicolás Kremer', 'El sábado de las brujas', 'Los lobos', 'La vieja que fue quemada', 'Epílogo'), donde cada tema es fiel reflejo de su idea musical. También existe la coherencia. El rock progresivo sinfónico melódico teatral que aquí se interpreta está infectado por la esencia musical medieval, destacada en timbre por la espineta (una especie de clavicordio pequeño), en estructura por sus arreglos musicales y en atmósferas por las composiciones mismas y sonidos, que también contemplan adecuados juegos vocales. Sobre estos te recomiendo poner especial atención a 'Epilogue', que en su parte central desarrolla un juego vocal hermoso, culminando la obra con toda la magnificencia estética del género.
Total, que si aún no tienes este álbum y andas ávido por poseer los clásicos del género, te recomiendo mucho "La Vieille que l'on Brûla". Como valor adicional, Musea Records incluyó tres temas del segundo disco de RIPAILLE, producción que no ha visto la luz.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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