
"Virgo" representa la pérdida de la virginidad como músico y creador solista de parte de Jaime ROSAS, cuando aún convivía con otras fuerzas creativas en el seno de ENTRANCE. En este disco aprovecha la ocasión para dar rienda suelta a sus más frontales inquietudes sinfónicas, siendo así que este disco es básicamente una sucesión de ideas musicales concebidas bajo una óptica orquestal, manejada de un modo bombástico y épico, algo que se puede notar incluso en las piezas más cercanas a lo rockero (es en tales pasajes donde las cosas tiran hacia lo “emersoniano”). La excepción a esta regla está encarnada en las cinco ‘Breves piezas rockeras’ – juntas apenas superan los 12 minutos de duración – que sirven como vehículos de expresión para la dimensión más agresiva de ROSAS, sin renunciar a la pompa progresiva que le es esencial a su personalidad musical. Aunque la sección rítmica es programada, esta no se siente realmente muy fría: las programaciones no se limitan a marcar compases, sino que también incluyen efectos de tímpanos, timbales y otras percusiones sinfónicas, amoldándose muy bien a la ideología orquestal reflejada en el minucioso y ampuloso los teclados.
‘Plegarias’ da inicio al disco con una arrebatadora fastuosidad muy a lo WAKEMAN clásico, atravesada por algunos colores cósmicos afines a lo que VANGELIS ha venido haciendo en los últimos años: el resultado exhibe una solemnidad etérea muy acorde con la alusión hecha en el título. A continuación siguen los cuatro movimientos de la ‘Sinfonía’, siendo así que el primero marca una pauta bombástica, a la postre, difícil de igualar, en sus casi 13 minutos y medio de duración. El despliegue de cortinas orquestales y solos bien armados exhibe una fuerza lo suficientemente convincente como para ser afín al rock, pero ciertamente la esencia del tema está enraizada en la música académica. La alternancia de momentos exquisitos con otros opresivamente frenéticos es un claro síntoma de las explosivas ambiciones artísticas que entran a tallar aquí. Siendo como es mi pieza favorita de todo el disco, sería injusto de mi parte desestimar el resto del repertorio. El segundo movimiento se enfila por los caminos de la melancolía contemplativa, guardando un tono de serenidad amable y cándida. La envolvente belleza de las armonías y contrapuntos melódicos está armada con sutileza y precisión. El tercer movimiento retoma la línea de la majestuosidad pomposa, con la incorporación de un tenor marcial en su primera parte; y luego, el cuarto movimiento termina de redondear la idea aportando una cuota mayor de densidad. ‘Lluvia’ ofrece los momentos más notablemente introspectivos del disco: es el único tema cantado, y el canto de Jaime SCALPELLO (por aquel entonces, todavía socio suyo en ENTRANCE) sirve como una efectiva fuente de emotividad que complementa la vibración reflejada en las hermosas líneas de piano. Este tema también funciona como un puente entre el mágico delirio orquestal de la ‘Sinfonía’ y la fuerza más directa vertida en las ‘Breves piezas rockeras’.
En suma, "Virgo" es un gran disco de rock progresivo, inteligentemente armado sobre la colorida herencia de los parámetros académicos, sin dejar de mantener ese fulgor eléctrico propio del rock. En retrospectiva, se puede ver que este era el momento para que Jaime ROSAS empezara a respirar aire fresco por su propia cuenta y a madurar la visión musical que tan inspiradamente se ha venido desarrollando en sus siguientes discos, ya con el apoyo de un ensamble más estable.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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