
Si existe algo así como una divinidad encarnada del lado mas bizarro del rock experimental, el power-duo RUINS uno de los mas firmes candidatos para ser considerado tal. Con una alucinada oferta donde confluyen las aguas respectivas del RIO, el zheul, el jazz-rock, el punk-rock, el thrash-metal, el crimsonismo, la farsa dadaísta zappiana, la música concreta y la vanguardia psicodélica a lo FAUST, todas ellas en su máximo grado de ebullición. Y si, este vendaval sonoro esta creado por dos instrumentistas: un baterista/percusionista llamado Tatsura YOSHIDA, quien es líder y único miembro constante del grupo a través de toda su trayectoria, y un bajista de turno dispuesto a mandarse con la variante de 6 cuerdas – en este caso, Ryuichi MASUDA, quien también aporta trucos sonoros con un radiotransmisor. El empleo de vocalizaciones onomatopéyicas y cantos en falsete y otras distorsiones varias ayuda a crear ese halo combinado de imprecación, travesura, burla y furia que inunda el repertorio de este disco. En efecto, las vocalizaciones operan como un complemento al vendaval provisto por los instrumentos. Solo tengo este ítem de RUINS mi colección hasta ahora, pero puedo asegurar desde ya que he sido capaz de captar la línea musical del grupo: en muchos sitios de Internet he leído que “Hyderomastgroningem” es uno de sus discos mas celebrados por los conocedores. Como dato curioso, cabe indicar que este disco esta dedicado a la memoria de John CAGE, el paladín de la vanguardia musical académica de la 1ra. mitad del siglo pasado.
El homónimo tema de entrada envía una breve descarga de perturbación moderada, pero para cuando llegamos al siguiente, las cosas sí se ponen horrendas: claro está, horrendas bajo los parámetros de la experimentación autoindulgente y nada complaciente, en una aventura que se extiende más allá de los nueve minutos y medio. Semejantes indicios de aberración sonora se hallarán después en ‘Del fanci kant’. Más adelante nos encontramos con ‘Prrifth’ [aun no me entra en la cabeza que ese alucinado solo de guitarra que explota sobre las notas de marimba esta ejecutada por un bajo, pero bueno, quién soy yo para discutir a los editores de los créditos], los dos ‘Pontemcorary music’, y la estupenda clausura ‘Bliezzaning moltz’, todas ellas piezas que exhiben una suerte de estilización en medio del despliegue de neurosis autodestructiva que el disco destila a raudales. ‘0’33”’, ‘Bonze from hell’ y ‘Comme a la radio’ son sendas exhibiciones vocales alucinadas que, a pesar de su notoria brevedad, logran crear toda una experiencia estética de crispación y aturdimiento. ‘Gravestone’ y ‘Stone eater’ exponen un sonido crimsoniano-metalero con corales circenses: incluso RUINS puede componer un tema con cierta dosis de gancho, siendo así que lo mismo sucede con ‘Memories of Zworridesh’, uno de los temas más alevosamente graciosos del disco (algo así como un PRIMUS a la quinta potencia). Para quien quiera más experimentación meta-PRIMUS, allí está ‘Ordinary people in Idaho’.
En concisas palabras, “Hyderomastgroningem” me parece toda una joya de rock experimental: no lo puedo recomendar de entrada para los acérrimos de los parámetros melódicos del sinfonismo, sino, en principio, a aquellos que disfrutan a rabiar de la faceta mas enérgica de MAGMA, los delirios burlones de PRIMUS y ZAPPA cuando están en su sazón y/o la deconstrucción radical post-moderna del RIO, o también aquellos que se hayan preguntado alguna vez a qué hubiera sonado SAMLA MAMMAS MANNA si cada uno de sus integrantes hubiera padecido una psicopatología criminal. RUINS es un grupo que no ha de pasar desapercibido a ningún oyente... ni siquiera a aquel que no entre en su onda. Pero aquél que sí lo haga, encontrará en este dúo un interlocutor ideal para su lado más “autodestructivo”: su manera tan bella de desafiar la belleza me parece cautivante, más allá de las leyes habituales (o mejor dicho, aburguesadas) del disfrute, algo virtualmente inaguantable que sobrepasa cualquier concepto estético que podamos tener antes de colocar el disco bajo la lente láser y que nos invita a escalar las montañas de nuestro yo a fin de trascender sus alturas para, en último término, ahogarnos en la psicosis integralmente esencial del universo.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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