
"A Farewell to Kings" es el disco que abre la segunda
etapa de RUSH, caracterizada por
ser la más formalmente progresiva de su extensa carrera.
Nada de esto llegó como sorpresa, pues los fastuosos colores
progresivos ya estaban presentes en gran medida en "2112".
Pero es recién en este disco donde la faceta progresiva de
RUSH adquiere carta de madurez. Eso se refleja en la confluencia
de varios factores simultáneos: para empezar, la tendencia
sinfónica y crecientemente pretenciosa de casi todas las
composiciones y las intrincadas estructuras rítmicas; por
el lado interpretativo, la mayor variedad en el empleo de guitarras
acústicas y el mayor refinamiento en el empleo de las eléctricas
por parte de Alex LIFESON, la entrada masiva de abundantes
percusiones por parte de Neil PEART, y por último,
pero no por ello menos importante, la presencia de teclados sintetizadores
para añadir texturas, ambientes misteriosos, y aportes melódicos
adicionales, todo ello merced a la versatilidad del bajista/vocalista
Geddy LEE.
El disco se inicia con el tema que le da título, introducido
pro un hermosos prólogo de corte casi barroco, en el que
una guitarra clásica entabla un conciso diálogo con
el Mini-Moog, con un glockenspiel haciendo contrapunto. Esta entrada
deliciosa da inmediatamente pie al tema central, abiertamente rockero,
con un ingenioso interludio de tendencia jazz fusión. La
cosa sigue poniéndose aun más interesante aun con
'Xanadu', el tema más extenso del disco, y en mi opinión,
el más logrado. Esta suite, inspirada conceptualmente en
el retrato del paraíso de los inmortales que Coleridge expuso
en su poema "Kubla Khan", se inicia con un ambiente sonoro
etéreo que destila medidos toques de misterio y densidad,
para luego dar paso a una secuencia incesante de cambios rítmicos
y melódicos que exhiben un alto nivel de imaginación
composicional, hasta llegar a los pasajes finales, que destilan
una solemnidad envolvente, sin desbordarse hasta el dramatismo.
Toda una joya que brilla con luz propia en medio de todo este repertorio,
y que cierra el lado A del vinilo.
Hay otra suite, esta vez de corte ciencia-ficción, titulado
'Cygnus X-1', el mismo que cierra el disco. Aquí el
sonido y los arreglos se orientan más abiertamente hacia
la pesadez visceral que RUSH exhibía en su primera
etapa, casi como un guiño a "2112". La fineza en
la ejecución es innegable, pero se nota que la intención
clara de la banda era cerrar el disco de una forma decididamente
áspera: de hecho, la voz de LEE al cantar las últimas
líneas nunca había sonado tan histérica. Atención
a los acordes espartanos de guitarra que concluyen el tema, pues
servirán de puente para el tema que abrirá el siguiente
disco, "Hemispheres".
Los temas restantes son más breves, y ciertamente son menos
pretenciosos musicalmente, pero no por ello carentes de valor artístico.
Por el contrario, 'Closer to the Heart' se ha convertido
en uno de los temas más emblemáticos de RUSH,
debido a su gancho y emotividad, que dejan una huella en el oyente
a pesar de no llegar a los tres minutos de duración. 'Cinderella
Man' también es un tema con gancho, más netamente
rockero, que también nos recuerda a algunos de los temas
más ligeros de discos anteriores de la banda: no es nada
especial en mi opinión, aunque tampoco llega a ser vulgar
ni mucho menos. Por su parte, 'Madrigal' es una bonita balada
semi-acústica, que tal vez no llame tampoco la atención
en medio de los otros temas, pero ciertamente funciona como una
oportuna caricia de brisa mientras el torrente sonoro habitual de
RUSH queda momentáneamente contenido.
En suma, un disco bastante interesante, repleto de imaginación
e ingenio, que marca el inicio de la época más inspirada
de RUSH.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
|