Duna es un disco con dos caras distintas, el lado A (Dune), el principio
sólo con las campana, que por supuesto, genera Schulze en
sus sintetizadores, que ningún otro músico electrónico
maneja como él. La irrupción de un violoncelo alucinando,
con algunos sonidos de violín, tocado maravillosamente por
Wolfang Tiepold, con coros y el polymoog, hace que todos los sonidos
se transformen en clásicos. He escuchado mucho Klaus Schulze,
y este me parece uno de sus temas más musicales. Tal vez
mi tendencia a lo clásico o a lo que parece música
ancestral hacen que tenga este sentimiento, pero ese cello me mata.
Cien, mil veces lo escucho y no me cansa.
El lado B (Shadows of Ignorance) es muy diferente. Una letanía
metálica, ritmos largos y Arthur Brown recitando en forma
alucinada. Un espectáculo. Duna es uno de mis discos preferidos,
tal vez no el mejor, pero si uno de los que más escucho.
Me lleva lejos.
Un abrazo.
–David
GOLONBEK.
|