
El momento histórico que representan los años 1970s
es, desde muchos aspectos, único, irrepetible. Solamente
en ese marco temporal pudieron coincidir los elementos culturales,
sociales y económicos que engendrarían lo que ahora
disfrutamos bajo la etiqueta de rock progresivo, que
abarca tanta variedad de subgéneros. En particular, los primeros
cuatro años fueron influyentísimos, pues en ese corto
periodo se escribió mucha de la música que todavía
hoy sigue vigente.
En 1972 salió a la venta "Aria", el primer álbum
de Alan SORRENTI. Dueño de una voz única, inconfundible,
y autor de un estilo musical hechizante, Alan se las arregló
para ser original e innovador en un año abundante en propuestas
originales e innovadoras. Desafortunadamente, por esa misma razón
no trascendió tanto como merecía, y al mismo tiempo,
quizá perjudicó su carrera por la sombra tan larga
que ese primer álbum proyectaría. Su segundo álbum
"Come Un Vecchio Incensiere All'alba Di Un Villaggio Deserto"
(1973) no despertó el mismo entusiasmo del primero, a pesar
de ser también un disco maravilloso, con el único
defecto de ser el que vino después de una obra maestra.
Es muy difícil describir la música de SORRENTI:
jazz experimental y rock avant-garde hipnótico con influencias
del folklore mediterráneo mezclado con sofisticada música
sinfónica podría ser una aproximación pálida
a lo que en realidad suena en la música de este músico
con proporciones de genio. Alguien describió a Alan
como la mezcla de la energía de un joven Robert
PLANT con la locura de Demetrios STRATOS (el cantante
de AREA).
Para mala suerte de los amantes de este género, después
de su tercer álbum (considerado como muy malo), y al no lograr
repetir el éxito del primero, SORRENTI tuvo que dedicarse
a componer cosas más comerciales, manteniendo una carrera
que duró hasta 1992, fecha de su último álbum
publicado.
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