
Es un consenso general entre los fans y conocedores de STARCASTLE
que su segundo disco "Fountains of Light" es el punto
culminante de la carrera musical de esta banda norteamericana, y,
ciertamente, concuerdo con esta opinión. Es aquí donde
su estilo sinfónico de corte tremendamente yessiano viene
curtido por las ejecuciones más poderosas y las ideas melódicas
más efectivas de toda su discografía. La influencia
de YES
es la más obviamente notable, tanto en el sonido global del
grupo como en ciertos elementos particulares (el timbre del cantante
Terry LUTTRELL y las armonías vocales que éste
arma con sus compañeros de coros, los solos de sintetizador,
las armonías vertidas por el solo de Gary STRATER),
e incluso algunas ideas parecen ser reprises extraídos de
piezas de los discos "Fragile" y "Close to the Edge".
Pero bueno, aunque la originalidad que trasciende a las meras influencias
no es precisamente el plato fuerte de STARCASTLE, aun puede
decirse (al menos, en mi opinión) que el material incluido
en este álbum muestra una labor inventiva en la composición
y los arreglos. Los juegos de dobles guitarras que crean Matthew
STEWART y Stephen HAGLER encuentran un fuerte asidero
en la precisa y entusiasta labor percusiva del baterista Stephen
TASSLER, mientras que STRATER y el teclista Herb SCHILDT
se erigen como los máximos héroes del ensamble instrumental.
Los adornos diversos de STRATER sirven como un puente sólido
entre las melodías y los compases, mientras que SCHILDT
se las arregla para mantener una cadencia recurrentemente cósmica
con sus teclados y engarzar ésta dentro de la vibración
rockera expuesta por sus compañeros.
El tema Fountains, que abre el disco, es el
más extenso, y en sí mismo resulta una muestra fiel
y clara de la orientación progresiva del grupo. Aunque tiende
a hacerse un poco repetitivo, se trata de un número con bastante
gancho y efectividad. Las dos piezas que vienen después son
más breves, y hasta cierto grado coquetean con el AOR, pero
el empleo de patrones rítmicos inusuales en las mudanzas
o estribillos ayuda a mantener vigente la esencia progresiva. En
mi opinión, los tres últimos temas conforman la mejor
mitad del disco. True to the light retoma el
espíritu del tema de apertura, pero con un enfoque más
centrado, sin llegar a expandirse excesivamente: a mí me
suena como una cruza entre Starship trooper y
Siberian khatru. A continuación sigue
Portraits, una pieza donde la vena acústica
entra de lleno, como si la banda quisiera hacer una reinvención
de And you and I con un tenor muy a lo CROSBY,
STILLS & NASH. El núcleo místico queda reemplazado
por colores folk: a mí no me hubiera importado que este tema
durara más de sus cinco minutos oficiales, pues creo que
las ideas melódicas daban para ser explotadas con un mayor
detenimiento... pero bueno, el tema me parece muy atractivo de por
sí. La conclusión no puede ser más majestuosa
con Diamond song, un tema que contiene un decidido
talante épico a pesar de no durar más de cinco minutos
y medio; aquí encontramos cautivantes armonías vocales,
un excelente solo de órgano, y la que tal vez sea las mejores
partes de bajo jamás registradas por STRATER.
En general, "Fountains of Light" me parece un muy buen
disco, a pesar de que STARCASTLE no llega al nivel de excelencia
progresiva que otras bandas compatriotas suyas de los 70s. En todo
caso, creo que la mejor manera de encontrar un disfrute en este
álbum es el de dejarse llevar por la belleza estilizada del
repertorio, si es que uno está dispuesto a hacerlo.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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