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Con una notable influencia en el progresivo sinfónico escandinavo de The FLOWER KINGS, KAIPA y RITUAL, SYZYGY nos sorprende con una tercer realización de estudio (la segunda bajo el nombre actual del grupo), asunto que se agradece de verdad, sobre todo cuando se esperaba que la banda hubiera desaparecido tras grabar un "The Allegory of Light" seis años atrás, sabroso y contagiado de lo más característico del progresivo de la década de 1970.
Digo que este álbum recibe influencias del rock progresivo escandinavo porque Carl BALDASSARRE (guitarras, theremin, canto, coros), Sam GIUNTA (teclados), Paul MIHACEVICH (percusión, batería, coros) y Al ROLIK (bajo, coros) se construyen muchas veces con las intrincadas estructuras de esos monstruos suecos. Para complementar el círculo, la aparición de Mark BOALS como cantante invitado en 'Darkfield', 'Dreams', 'Dialectic', y la épica 'The Sea', recuerda de verdad a Patrik LUNDSTRÖM, vocalista de RITUAL y KAIPA, aunque siendo justos esta referencia se acentúa especialmente en 'Darkfield', diferenciando mas su timbre en las demás contribuciones. Ahora bien, la referencia principal la identifico en el progresivo sinfónico sueco, sí, pero no es la totalidad estilística del álbum. Momentos pastorales como 'Echoes remain', 'Arranmore isle' y 'The morning song', o los equilibrios progresivos que se dan sobre todo en temas como 'Dreams', 'Dialectic' y 'The Sea', recuerdan bases que establecieron en su momento grupos como SPOCK’S BEARD e incluso GENTLE GIANT, formulando a fin de cuentas la propuesta musical que tanto me agradó hace seis años: rock progresivo sinfónico ortodoxo, infectado con lo más selecto del género de la década de 1970, modernizado con la cristalina claridad que otorgan la tecnología actual y, sobre todo, por las posibilidades que la técnica permite a la hora de ejecutar un rock complejo y temperamental.
Total, que "Realms of Eternity" «Dominio de la Eternidad» de SYZYGY es un álbum (concepto, por cierto, sobre el cielo y la eternidad) que derrocha progresivo típico, especialmente interesante para quien este género debería permanecer inalterable mientras sigue madurando con los años. Es también motivo de discrepancia entre los miembros del jurado de los ProgAwards 2009, pues mientras algunos señalan a este álbum (y grupo) como progresivo regresivo, otro tanto reconoce calidad original y clásica. Yo me ubico en este último grupo, y aunque el disco no me pareció estupendo, sí creo que merece su oportunidad para competir en la categoría de Mejor Álbum no Italiano. A ver cómo les va.
Apreciación personal del álbum, 8/10, (buen álbum, aunque no excelente).
–Alfredo TAPIA-CARRETO. Opinión personal.
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