
Es un hecho que UK fue una superbanda cuyo
surgimiento sirvió para seguir proveyendo de distinción,
clase y energía al progresivo sinfónico en su hora de entrada
al crepúsculo creativo. También es un hecho que el cúmulo
de ideas que continuamente se fermentaban dentro del cuarteto original
se volvía cada vez menos productivo en el contexto de la división
interna que asolaba a UK. Es por ello que no debe sorprendernos
que, a pesar de contar con todo un repertorio nuevo a ser plasmado en
una nueva grabación (que incluía 'The Sahara of Snow',
futuro componente del repertorio solista de Bill BRUFORD), la dupla
BRUFORD-HOLDSWORTH
abandonara el barco para dejar paso al imperio de lo rockero dentro de
la banda. JOBSON
y WETTON reclutaron
entonces al joven y ya por entonces brillante baterista Terry BOZZIO
con el fin de concretar en "Danger Money" un mayor ajuste de
las aristas rockeras de la banda y un apartamiento de lo jazzero. Esto
se traduce en un sonido mas articulado dentro del grupo (en comparación
con el debut, que adolecía de cierta desunión estilística),
pero también es verdad que ahora estaba la desventaja del sacrifico
de la variedad de matices, especialmente en lo que se refiere al encajonamiento
al cual esta sometido un Bozzio que básicamente recibe instrucciones
de parte de WETTON y JOBSON, y no cuenta con un espacio
de expresión como aquel del cual gozaba dentro del combo de ZAPPA.
Supongo que no hay nada perfecto en este mundo (ni siquiera en la dimensión
prog), pero podemos decir sin temor a caer en falsas adulaciones, que
el producto final de "Danger Money" contiene un material de
calidad, obteniendo un balance general muy positivo. Especialmente porque
esta estructuración mas definida de los temas ha dado óptimos
resultados en los casos mejor logrados del disco: me refiero puntualmente
a 'Caesar's palace blues', un vendaval pavoroso donde el violín
eléctrico (y electrificante) de JOBSON se impone prepotente
con sus imposibles vericuetos sonoros; y en segundo lugar a la suite de
más de 12 minutos de duración que cierra el disco, 'Carrying
no cross', que lleva a cabo una sucesión de ideas compositivas
que transitan entre lo épico y lo etéreo con pulcra fluidez
y sobresaliente coherencia. Menos logrados, pero igualmente notables me
parecen los casos de 'The only thing she needs' (qué brillante
entrada de BOZZIO, y sobre todo, qué impactantes diálogos
entre JOBSON y BOZZIO con un WETTON feliz en su rol
de efectivo intermediario) y el homónimo tema de entrada (mas brillante
en cuanto a fuerza que en cuanto a la labor de composición, que
en realidad me parece un tanto chata a pesar de su gancho y de las amalgamas
vocales superpuestas).
'Rendezvous 6.02' es un tema más sereno, una semibalada
donde se filtran algunos rezagos de corte jazzero: los arpegios y adornos
de piano suenan a una extraña combinación del espíritu
distante de un piano bar a punto de cerrar en ciernes del amanecer, y
la tenue vibración melancólica del bossanova, con un WETTON
especialmente inspirado en la intervención vocal. Un tema realmente
bello que nunca cae en lo meloso. Sin embargo, hasta el día de
hoy estoy interiormente dividido en torno a la cuestión de 'Nothing
to lose'. Es obvio que en este numero ya se avecinan los aires AOR
que después WETTON habría de preconizar entusiasta
y alevosamente desde los 80s en adelante, pero... ¿es tan solo un
tema compuesto y arreglado a partir de la ideología del single?,
¿o es una canción realmente ingeniosa en términos progresivos,
a despecho de su jovialidad y gancho explícito? Yo tiendo a inclinarme
por este segundo veredicto, especialmente por los efectivos arreglos de
teclado, ese estupendo solo de violín, y la precisión impecable
de la batería – además, la versión en vivo que
aparecería en el vivo "Night After Night" parece sacar
toda la fuerza potencial de este tema, que parece un poco 'perdida' en
medio de tanta mezcla y remezcla. Pero volvamos a esta versión
de estudio, y mas específicamente a lo que menos me gusta de ella:
la letra tonta y los coros y tarareos edulcorados que supuestamente sirven
para reflejar el espíritu positivo y afirmativo de la autodeterminación,
pero que terminan conviertiéndose en trucos cursis y complacientes
(aunque en cuanto a lo cursi y lo complaciente, UK se supera a
sí mismo en el tema 'As long as you want me here', también
de su disco en vivo). Con todo, aprovecho para admitir públicamente
que disfruto de este tema al modo de un 'placer culpable' progresivo.
Bueno, no quiero dejar las cosas aquí, sino recordar al lector
que mi balance general del disco es genuinamente positivo. Aunque extraño
la magia especial y multicolor del cuarteto original, no cabe duda que
este trío funda un sonido más compacto y concretiza un camino
más coherente en su orientación sinfónica. Un disco
que no debe en principio faltar en cualquier buena colección progresiva..,
al menos EMHO.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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