
Con éste, su tercer disco, VDGG
ya podía decir que encontró la madurez de su estilo y sonido,
incorporando un aire de exquisitez en su abrumadora expresividad, y manejando
con fluidez las diferentes facetas de las cada vez más ambiciosas
composiciones de Peter
HAMMILL. El álbum comenzó a grabarse cuando Nic
POTTER era aun el bajista, pero se apartó en mitad de las grabaciones,
siendo así que el teclista Hugh BANTON asumió también
esa función. La desventaja de este alejamiento más bien
posibilitó el reforzamiento musical del grupo, haciendo que éste
se mantenga como una conjunción bien afiatada. La profesionalidad
de BANTON le permite cargar sobre sus espaldas la responsabilidad
de armar las bases musicales de los temas, mientras va asumiendo un rol
adicional como bajista, tanto en las cuerdas como en los pedales de órgano.
David JACKSON, quien había debutado en VDGG en el
disco anterior, se siente más a sus anchas, más suelto,
aportando más fuerza en sus intervenciones en los solos y cortinas
superpuestas de vientos. Mientras tanto, Guy EVANS también
da muestras de mayor libertad creativa, dando más fuerza a la sección
percusiva mientras que se explaya a través de los compases articulados
en los temas. Todo este espectro sonoro armado por los tres músicos
se convierte en el perfecto complemento para el canto apasionado, enérgico,
furioso, vulnerable e irónico de HAMMILL, en sus odas torturadas
sobre la vida, la muerte, el yo y el amor.
'Killers' da inicio al disco de manera explosiva, con un retrato
desgarrador de autocompasión en un contexto de violencia emocional
y aislamiento. La misma idea, pero con un desgarro más comedido,
más tirado hacia un lamento, se expresa en 'House with no door'.
Con el siguiente número, 'The emperor in his war-room',
la temática gira hacia lo político, denunciando el clima
general de conflicto que se vivía en tiempos de la guerra de Vietnam:
el mismo sentimiento de desgarro, pero esta vez enfocado hacia la violencia
que late desde el entorno que nos rodea.
Hasta aquí el lado A del vinilo. Los dos temas extensos y majestuosos
que ocupan el lado B son los que más claramente anticipan los vuelos
artísticos que afrontaría la banda un año después
en su siguiente entrega ("Pawn Hearts").
'Lost' es un conmovedor poema romántico que exalta el imposible
retorno a tiempos más felices en medio del hundimiento en la nostalgia
y la culpa: un tema bastante compacto, bien armado por causa de la perfecta
fluidez que subyace a los cambios de motivos musicales y rítmicos.
'Pioneers over c.' no tiene la misma fluidez, pero sí mantiene
un espíritu épico en su relato de ciencia-ficción
sobre un viaje astronáutico hacia otra dimensión espacial.
Esta vez, el sentimiento de estupor y delirio no proviene de una inadecuación
del yo interior o del mundo que nos rodea, sino de una situación
insólita, lo cual permite a VDGG jugar con el sentimiento
de miedo a través de efectos de grabación. El sonido del
disco se hace un tanto anticuado en nuestros tiempos actuales, pero con
todo podemos aun notar la intención de manejar el misterio como
una fuerza oscura opresora.
En mi opinión, estos dos temas representan la esencia de lo que
VDGG aspiraba en esta fase de su carrera, así que solo me
queda concluir dos cosas: primero, que "H To He..." es un disco
exquisito, que derrocha inventiva a través de su carácter
sombrío y psicodélico; segundo, que se trata de un anticipo
de cosas más ambiciosas por venir, en un momento de madurez artística
que desde ya se estaba forjando en las mentes de HAMMILL y compañía.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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