
Después de su disco anterior "The Yes Album", YES
había empezado su etapa de madurez creativa, especialmente debido
al ingreso de un guitarrista de tanta categoría e inventiva como
Steve HOWE. Con la
entrada del teclista Rick
WAKEMAN, quien no tenía reparos en lucir sus méritos
personales, mientras mostraba un interés genuino por los teclados
de avanzada de esa época (Moogs y mellotrones) a la vez que mantenía
una inmaculada sensibilidad académica en los instrumentos más
clásicos (piano, clavicordio,...), el proceso de madurez seguía
adelante con paso firme y más ideas refrescantes. Prácticamente
desde el momento de su entrada, el núcleo unitario de los cinco
músicos funcionaba a la perfección. YES estaba preparado
para mantener su plena convicción en la firmeza de sus principios
artísticos.
El tema de apertura 'Roundabout', y el de clausura 'Heart of
the sunrise', son sendos clásicos del repertorio de la banda,
ejemplos de los diversos recursos melódicos, cadencias y texturas
que era este quinteto capaz de emplear. Lo mismo se aplica a 'South
side of the sky', cuyo tránsito desde un pasaje de rock duro
hasta una coral sobre un delicado motivo jazzero, pasando por un breve
intermedio de corte romántico en el piano (adornado parcialmente
por unos redobles exquisitamente alucinantes de BRUFORD),
es todo un modelo de fluidez y lucidez creativa. Es un hecho: YES
es una banda madura, y sabe lo que quiere con una convicción mayor
que nunca. El grupo aprovecha para dar rienda suelta a ciertas ideas individuales
de parte de cada uno de los cinco, traducidas en interludios
en medio de las canciones propiamente grupales - los más populares
de estos interludios han pasado a ser el solo de guitarra española
'Mood for a day', por supuesto a cargo de HOWE, y 'The
fish', un implacable tour-de-force de SQUIRE
en múltiples secuencias de bajo. Una de las máximas joyas
de la historia del progresivo.
–César
Inca MENDOZA, para Manticornio.
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