
Últimamente mis decepciones, y en algunos casos el efecto indiferente que me ha dejado oír nuevos CD’s de viejos artistas, ha ido incrementando. Discos y más discos que se desenvuelven en la misma línea que hace 20 o 30 años y que apenas nos ofrecen una leve, una levísima diferencia sobre alguno de los otros discos de su catálogo musical… sólo espero que a los hijos del rock progresivo, a esta nueva y espectacular generación no les pase lo que a SAGA con "Trust" o lo que a JADIS con "Photoplay" o incluso lo que a FISH con "Return to Childhood", donde sendas nuevas realizaciones están, pero difícilmente son. Derek William DICK es uno de mis artistas favoritos, pero también se reconocer cuando produce por ganar dinero en vez de ofrecer alternativas pa' pensar.
En fin, que refiriéndome a esta nueva generación, ZELLO es uno de esos grupos que reconfortan y que reconcilian con lo bien que hacen la música, independientemente de las influencias musicales, o de sus semejanzas con los dinosaurios, si acaso lo prefieres ver así. Como si KANSAS se fundiera a STYX y se dejaran llevar por la escuela potencialmente poderosa y rítmica de la escena folclórica escandinava, "Quodlibet" se desenvuelve rico y expresivo en siete temas y 53’53” de buena música, donde los momentos a violín y teclados permiten disfrutar (desde una perspectiva progresiva) ampliamente este proyecto, sumergido en la nostalgia clásica del género pero con carácter de actualidad. Un álbum, déjame decirte, que hacia fines de la década de los ‘90 permitía atisbar lo que vendría en la del ‘00, donde bandas subterráneas empezarían a desplazar los apellidos de abolengo con sus irreverentes y atrevidas interpretaciones.
Si no haz escuchado "Quodlibet" aún, te lo recomiendo ampliamente.
–Alfredo
TAPIA CARRETO. Opinión personal.
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